Debemos reconstruir una base de esperanza para los derechos humanos en el mundo

Los líderes mundiales reunidos este martes en Ginebra en el segundo día del evento de alto nivel para celebrar el 75° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hicieron un llamamiento para que se establezcan nuevas medidas de contención que protejan esas garantías en la actual coyuntura de conflictos y otros desafíos. 

«Este es un día crucial. Estamos aquí para reconstruir los cimientos de la esperanza, una esperanza que necesitamos ahora, quizá más que nunca, en este sombrío momento de la historia», declaró Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dirigiéndose a los participantes, entre los que se encontraban dirigentes de Polonia, Eslovenia, Estonia, Grecia, Senegal, Colombia y Maldivas. 

Türk destacó retos sin precedentes e hizo hincapié en la necesidad de unidad y esperanza frente a los creciente disturbios, divisiones, complejidades geopolíticas, profundización de las desigualdades y miedo.

La confianza va en caída libre

«La confianza, en los demás y en las instituciones que nos guían, está descendiendo en caída libre», advirtió, señalando el sufrimiento en las zonas de conflicto, incluidos los Territorios Palestinos Ocupados, Israel, Ucrania, Sudán, Myanmar y otras regiones en las que los civiles soportan el embate de conflictos inextricables y brutales. 

El Alto Comisionado alertó nuevamente sobre el retroceso en la Agenda de Desarrollo Sostenible, el silenciamiento de las voces de la opinión pública y la urgencia de la crisis climática.

«Estas y otras crisis son consecuencia del fracaso en la defensa de los derechos humanos. No son el fracaso de los derechos humanos; son el testimonio del daño que se hace cuando se ignoran y violan los derechos humanos«, afirmó.

Türk expresó su gratitud por las «promesas transformadoras» realizadas por más de 155 Estados, centradas en cuestiones de derechos humanos como los derechos de la mujer, los derechos del niño, el cambio climático y el empoderamiento de las personas con discapacidad. También instó a los líderes mundiales a que cambien su perspectiva y sitúen los derechos humanos en el centro de la formulación de políticas y la acción.

La obligación de promover los derechos humanos

«Los derechos humanos son un bien público mundial y, como líderes, ustedes tienen la obligación de promoverlos«, dijo Türk a los participantes, destacando cuatro áreas clave que requieren atención inmediata: paz y seguridad, transformación digital, economías basadas en los derechos humanos y situar los derechos humanos en el centro de la política medioambiental.

Instó a los líderes a que se unan, «trascendiendo las diferentes sociedades y sistemas», para buscar áreas de acuerdo y garantizar un cambio significativo. Türk les recordó el papel que desempeñaron sus antepasados hace 75 años, cuando sentaron las bases de la libertad, la justicia y la paz a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

«Ahora nos toca a nosotros asumir esta tarea profunda y visionaria de garantizar que los derechos humanos se conviertan tanto en el objetivo general como en los muros de contención. Los principios de los derechos humanos son nuestra mejor solución para este mundo tirante y atemorizado. Les ruego que reaviven el espíritu, el impulso y la vitalidad que llevaron a la Declaración Universal hace 75 años«, enfatizó.

Los debates

En la sesión se debatió cómo la inteligencia artificial, la tecnología de vigilancia, las plataformas de redes sociales y muchas otras tecnologías nuevas y emergentes podrían utilizarse para garantizar que los derechos humanos sean un elemento central en la forma en que se desarrolla, utiliza y gobierna la tecnología, incluso a través de iniciativas recientes de la ONU.

Asimismo, otra sesión se centró en discutir cómo garantizar los derechos a la alimentación, la salud, la educación, el agua potable y el saneamiento de millones de personas en el mundo.

Y mientras continuaban en Dubái las negociaciones sobre la declaración final de la COP28, en las que los defensores del medio ambiente y muchos Estados pedían la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, la cuarta mesa redonda debatió las enormes repercusiones que la crisis acumulada del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación están teniendo en el disfrute de todos los derechos humanos. 

Los participantes estudiaron formas de promover los derechos humanos en el contexto de la emergencia medioambiental, mejorando la rendición de cuentas, garantizando una transición justa y protegiendo a los defensores de los derechos medioambientales.