Comienza el Foro Mundial sobre Refugiados con unel llamado a proteger a las personas obligadas a huir

Este miércoles dio comienzo en Ginebra el Foro Mundial sobre los Refugiados, un encuentro que tiene el objetivo de brindar apoyo para alcanzar los objetivos del Pacto Mundial en este ámbito, que busca aliviar las presiones sobre los países de acogida, promover la autosuficiencia de las personas refugiadas y mejorar la situación en las naciones de origen para propiciar retornos en condiciones seguras. 

Copatrocinado por cinco países, entre ellos, Colombia, el evento está organizado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el gobierno de Suiza, y ofrece a los países, sociedad civil y sector privado, la oportunidad de presentar compromisos concretos, resaltar los avances alcanzados, compartir buenas prácticas, y evaluar los desafíos y las oportunidades en materia de movilidad humana. 

114 millones de personas refugiadas y desplazadas

Durante la inauguración, el Alto Comisionado para los Refugiados declaró que las cifras no cuentan historias reales, pero llamó a reflexionar sobre una: ya hay en el mundo 114 millones de refugiados y desplazados, “a los que la persecución, las violaciones de los derechos humanos, la violencia, los conflictos armados y los graves desórdenes públicos han obligado a abandonar sus hogares».

Filippo Grandi subrayó la amenaza que suponen las profundas desigualdades, la pobreza generalizada y el cambio climático, añadiendo que el Foro representa la oportunidad de volver a comprometerse con algunas “acciones básicas necesarias” para responder a los desplazamientos forzosos: proteger a las personas obligadas a huir y compartir la responsabilidad de quienes las acogen. 

También subrayó la necesidad de ayudar a las personas desarraigadas por «crisis prolongadas» en lugares como Myanmar, Siria, Afganistán y la República Democrática del Congo.

Otros puntos conflictivos son la creciente inseguridad en el Sahel, «los dramáticos flujos de población a través del continente americano, el Mediterráneo y el Golfo de Bengala, y muchos otros», alimentados en gran medida por la falta de soluciones políticas a los conflictos.

Además, advirtió de que a la Agencia le faltan 400 millones de dólares «para terminar el año con el mínimo de recursos necesarios».

Los progresos, resultado del trabajo conjunto

A pesar de las dificultades, Grandi reconoció que ha habido logros “gracias al trabajo conjunto”, y citó los grandes compromisos multilaterales, las iniciativas regionales, los avances en el fomento de la autosuficiencia de los refugiados y las políticas de los países de acogida que proporcionan acceso al territorio y a la seguridad, a la educación y a los servicios sanitarios. 

Sin embargo, advirtió que no se puede dar por sentada la generosidad de los países de acogida, ya que la mayoría de los refugiados, el 75%, se encuentran en países de renta baja y media, “que a menudo ya tienen dificultades para mantener y atender a sus propios ciudadanos”. “Por eso el apoyo internacional es clave y debe reforzarse”, añadió.

Unas mujeres hornean pan rodeadas de edificios destruidos en Jan Yunis, Gaza, durante la reciente pausa humanitaria.

© UNRWA/Ashraf Amra

Gaza: Una gran catástrofe humana

Calificando la situación en Gaza de «catástrofe humana de grandes proporciones» que refleja el fracaso del Consejo de Seguridad, Grandi expresó su temor de que se produzcan más muertes y sufrimientos de civiles, así como desplazamientos que podrían amenazar a toda la región.

Además, hizo eco del llamamiento del Secretario General de la ONU en favor de un alto el fuego humanitario inmediato y sostenido, la liberación de los rehenes y una auténtica resolución del conflicto entre Israel y Palestina.

Por su parte, el responsable de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) asistió a la inauguración para advertir que a los habitantes de Gaza «se les acaban el tiempo y las opciones, ya que se enfrentan a bombardeos, privaciones y enfermedades en un espacio cada vez más reducido. Se enfrentan al capítulo más oscuro de su historia desde 1948″. 

Philippe Lazzarini añadió que «no hay absolutamente ninguna alternativa a un proceso político genuino para poner fin al ciclo de violencia», que permitiría a ambas partes disfrutar de un Estado, paz y estabilidad. 

Días de intenso trabajo

Al concluir su intervención, el Alto Comisionado pidió que el foro sea «un momento de unidad”, en el que todos unan sus fuerzas “para garantizar que quienes huyen por su vida, su libertad y su seguridad puedan encontrar protección; y que se haga todo lo posible para resolver su exilio pronto».

Con un extenso programa que abarca tres días, el foro se centrará en un amplio abanico de temas, como la igualdad y la violencia de género, la sanidad, la educación, los derechos de los niños refugiados, el empleo y la vivienda.