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Aprobada la actualización de los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo, su control y suministro

Madrid, 10 de enero de 2023.-  El Consejo
de Ministros ha aprobado este martes un Real Decreto que actualiza
los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de
consumo, su control y suministro, en línea con la actual
normativa europea y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la
Agenda 2030. 

Su finalidad es establecer el marco jurídico para
proteger la salud humana de los efectos adversos de cualquier
contaminación del agua de consumo y facilitar el acceso a la
misma siguiendo las indicaciones de la Organización de las
Naciones Unidas sobre el derecho humano al agua y al
saneamiento. 

Esta normativa tiene por ámbito competencial
exclusivamente las aguas de consumo que llegan al usuario a
través del grifo, así como el control de su calidad,
garantizando y mejorando su acceso, disponibilidad, salubridad y
limpieza.

El Real Decreto establece, entre otros, las
características del agua de consumo, la cantidad de agua
recomendada por persona y día o los distintos tipos de
controles de agua de consumo. Asimismo, se especifica la
competencia autonómica en cuanto a la vigilancia del agua de
consumo y se establecen medidas para la promoción del uso
del agua del grifo, incluyendo establecimientos de
hostelería y restauración.

Como novedad, se añade dentro de los parámetros de
control de la calidad de las aguas, la figura de la denominada
‘Lista de observación’, que recoge los
contaminantes de preocupación emergente que se consideran un
riesgo para la salud. El Ministerio de Sanidad actualizará
esta ‘Lista de observación’, incluyendo otros
contaminantes emergentes como sustancias, compuestos o
microorganismos de preocupación para la salud humana, a
medida que aparezcan nuevos conocimientos científicos y
técnicos.

En cuanto al suministro del agua de consumo, el Real Decreto
establece los requisitos necesarios para la realización de
captaciones, construcción de conducciones, redes de
distribución o la remodelación de las mismas y las
características generales de las sustancias químicas
utilizadas en el tratamiento de potabilización del agua de
consumo, así como los medios filtrantes.

Asimismo, en esta nueva normativa se especifican los requisitos
para la evaluación y gestión de riesgos en las zonas
de captación de agua y se regula el Plan Sanitario del Agua
(PSA), metodología con un planteamiento integral de
evaluación y gestión de los riesgos que abarca todas
las etapas del abastecimiento, desde la toma de captación,
potabilización, almacenamiento y distribución hasta
el punto de cumplimiento y las instalaciones interiores.

El Ministerio de Sanidad pondrá a disposición de
los operadores de infraestructuras de las zonas de abastecimiento y
de los titulares de edificios prioritarios, guías
metodológicas para facilitar su elaboración.

En este sentido, se consideran edificios prioritarios hospitales
y clínicas; residencias geriátricas u otras
residencias; hoteles, aparta-hoteles, edificios turísticos y
similares; centros de enseñanza; instalaciones deportivas
cubiertas; y centros penitenciarios.

Entre otros aspectos, este Real Decreto también determina
que los operadores de las empresas alimentarias asegurarán
la calidad del agua de consumo utilizada mediante la
realización de distintos tipos de análisis que se
incluirán en el sistema basado en los principios del APPCC
(Análisis de Peligros y Puntos de Control
Crítico).

Quedan excluidas de esta regulación tanto las aguas
minerales naturales y aguas de manantial envasadas para consumo,
las aguas mineromedicinales de establecimientos balnearios, como
todas aquellas aguas que se rijan por el texto refundido de la Ley
de garantías y uso racional de medicamentos y productos
sanitarios.

Tampoco será de aplicación este Real Decreto para
todas aquellas aguas incluidas en instalaciones afectadas por lo
dispuesto en la normativa reguladora de legionelosis; las aguas
destinadas exclusivamente a usos para los cuales conste a la
autoridad sanitaria que la calidad de aquéllas no afecte, ni
directa ni indirectamente, a la salud de los usuarios que las
utilicen; o las aguas procedentes de una fuente de suministro
individual que produzca como media menos de 10 metros
cúbicos diarios, a los efectos de la evaluación y
gestión del riesgo de las zonas de captación de
aguas.

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